dois poemas

PEQUEÑO POEMA INFINITO

Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante varios siglos las hierbas de los cementerios.
Equivocar el camino
es llegar a la mujer
la mujer que no teme a la luz
la mujer que mata dos gallos en un segundo
la luz que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.
Pero si la nieve se equivoca de corazón
puede llegar el viento Austro
y como el aire no hace caso de los gemidos
tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.
Yo vi dos dolorosas espigas de cera
que enterraban un paisaje de volcanes
y vi dos niños locos
que empujaban llorando las pupilas de un asesino.
Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra
porque es la guitarra donde el amor se desespera
porque es la demostración del otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben volar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.

Federico García Lorca (1898 – 1936). Poema de Terra y Luna, escrito entre 1929 e 1930

 Mi Amado las montañas,
los valles solitarios nemerosos,
 las ínsulas estrañas,
 los ríos sonorosos,
el silvo de los ayres amorosos,

 la noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
 la música callada,
 la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

 Caçadnos las raposas,
questá ya florescida nuestra viña,
 en tanto que de rosas
 hazemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.

 Detente, cierço muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores,
 aspira por mi huerto,
 y corran tus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.

San Juan de la Cruz (1542 – 1591). Estrofes 14 a 17 do poema Cántico (~ Sevilla, 1703)

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